Diez trucos para hacer de tus viajes en furgo una experiencia más ecologista

portadaeco

A los viajerxs por carretera se nos señala mucho en materia de ecología por nuestro medio de transporte. A mucha gente, hacer kilómetros por carretera por hobbie/pasión/locuratransitoria no le parece la opción más ecologista. Y es comprensible. Al fin y al cabo, necesitamos consumir combustibles fósiles para movernos y eso es así. De momento, no tiene remedio.

 

No obstante, esto no quiere decir que quien no vaya en furgo simplemente, no contamine. Pensemos en el gasto de combustible y en las emisiones de un avión. Con lo cual, a nosotras, que nos consideramos ecologistas convencidas y practicantes, no nos parece justo esa marca social de lo contaminante de nuestra forma de viajar, y si bien asumimos que no es tan ecológica como podría serlo caminar o ir en bici, sí que tratamos de hacer nuestras experiencias viajeras lo más amigables con el medioambiente que podemos.

¿Se puede practicar un ecologismo activo viajando en furgo?

Nuestra respuesta es: se puede, y se debe.

 

 

Te dejamos diez consejos basados en nuestra experiencia para que seas lo más eco posible desde tu casa con ruedas.

 

  • Compra en el pequeño comercio. Viajar es una oportunidad perfecta para apostar alto por productos locales, de producción artesanal, típicos de la zona que visitamos y de paso, de una tremenda calidad. Solo con este gesto ya le hacemos al medioambiente un tremendo favor: el producto de proximidad no lleva implícitos gastos de desplazamiento (con sus consecuentes combustibles y emisiones asociadas), intermediarios, y además, dejas una huella positiva en la economía local.

 

  • Ojo con las bolsas. Lleva bolsas reutilizables para hacer la compra, igual que lo haces en tu casa sin ruedas. Rechaza las bolsas de plástico. Nosotros solemos ir con mochilas cómodas pero espaciosas donde podemos meter cualquier compra que hagamos sin bolserío innecesario. Y las bolsas que te cuelen, (porque siempre cuela alguna) pues reutilízala para la basura.

 

  • En el destino, muévete sin furgo siempre que puedas. Pongamos que hemos aparcado nuestra furgo y nos proponemos visitar un pueblo o ciudad. ¿La movemos? Pues no. A pata, en bici, o en transporte público siempre.

 

  • Separa la basura. A ver. Que estamos de vacaciones y estamos muy relajados y se nos pueden olvidar muchas cosas, costumbres, buenos hábitos. Pero este, no. Este no tiene perdón. Hay que seguir separando la basura aunque estemos en la furgo. Papel, plásticos y orgánicos son las separaciones clave y básicas. Nosotros nos facilitamos esta tarea tratanto de aparcar relativamente cerca de contenedores con separación siempre que sea posible. Y tiramos la basura después de cada comida. Así no la acumulamos en la furgo y hacemos la separación en el momento y no tenemos tres bolsas de basura por ahí dando vueltas. Aunque si hay que llevarse la basura porque no hay contenedor, se lleva. ¡Ah! Y muchísimo cuidado con las pilas de linternas, frontales, alarmas, etc. Guárdalas siempre hasta encontrarles un contenedor apropiado y específico.

 

  • Limpia el sitio al que llegues (un poquito). No se trata de ponernos en plan histérico a sacarle brillo a los árboles pero, seguro que alguna vez te ha pasado esto de estar en un lugar idílico, natural, salvaje, maravilloso… y te has encontrado con esa p**a botella de turno. Te molesta y a veces lo dices en voz alta y todo. Pues llévatela. No es tuya, no es tu culpa, pero eso el bosque, la playa, el campo, no lo sabe. Solo necesita que no esté ahí. Hazle ese favor y llévatela a la mierda más sonrojante a la basura siempre que puedas. Aunque no sea tuya.

 

  • Conecta con la naturaleza. En nuestra casa cada uno tiene un medio: uno se abraza a los árboles y les mira y requetemira recreándose en el más pequeño recoveco. Otra se pone a hacer yoga, tai chi o meditación. La peque observa, toca, mira, se baña, pasea y lo que haga falta. Hay muchas vías para exprimir la parte más bella y positiva de la naturaleza que tenemos ante nosotros, mostrándole todo el respeto y dejando que nos sorprenda aprendemos mucho de ella, y eso nos anima a cuidarla aún más.

 

  • Enseña a los niños a respetar. Como madres y padres tenemos una oportunidad brutal de generar ecologistas “nativos”. Niños y niñas que hayan interiorizado desde la cuna estas máximas que nosotros hemos tenido que aprender más mayorcitos. Cuando viajes, enséñale y dale lo más valioso: tu ejemplo. Explícale por qué no debe cortar flores o plantas, ni rallar los árboles, ni tirar basura al suelo. Señálale lo que está mal, aunque lo haya hecho otra gente, para que lo vaya identificando. Implícale en el reciclaje, o en ayudar a dejarlo todo como si no hubiésemos estado nunca por allí.

 

  • Souvenirs?? Reducidos a la mínima expresión, que en la furgo cualquier cosa de cierto volumen que entre puede desestabilizar todo el montaje de nuestro tetris. Mejor artesanía y materiales naturales y más fácilmente reciclables. Si dudas entre llevarte un (otro) imán para la nevera de tu casa, escoge el de barro o porcelana antes que el de plástico o de goma. Igual para las tazas, ceniceros, vasos de chupitos o todo el arsenal de regaletes con los que quieras hacerte. Y por favor, rechacemos esas bolsitas plastiqueras minúsculas que nos dan para meter el puñetero imán y que luego ruedan por todas partes durante meses sin rumbo, sentido, ni uso posible.

 

  • Aunque lo ideal, lo realmente perfecto, sería que pasaras del consumismo barato y te centrases en los recuerdos naturales y gratuitos que te ofrece el lugar y que además puedes sacar a relucir toda tu creatividad. Un ejemplo: nosotros en la serranía de Cuenca recogimos un pequeño cubo de piñas preciosas, que estaban por decenas. Las pintamos e hicimos con ellas adornos para árboles de navidad. Puedes compartir la actividad de pintarlas con los niños y además de un “ecosouvenir” tendrás el recuerdo más importante de todos, el ratito compartido con la excusa (aparentemente absurda) de pintar unas pocas piñas.

 

  • Desconecta de la tecnología. Busca tu lado más analógico. No solo porque está bien, es una gran experiencia y es sano para cuerpo y mente, sino porque recurrirás menos a cargar las baterías de los tropecientos artilugios sin los cuales parece que somos incapaces de vivir. Cuando viajas tienes más oportunidades que nunca para olvidarte del móvil, ordenador, tablet. Deja la electricidad para cosas más “importantes” y dosifica tus necesidades tecnológicas. Además, así facilitas el punto 6.

 

Estas son solo algunas ideas pero seguro que tienes muchas más y nos gustaría ampliar nuestro repertorio de recursos ecologistas para viajeros en furgo.

 

Cuéntanos,

¿Cuáles son tus gestos eco cuando viajas en tu furgo?

Nos leemos 😉

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