Jornadas IATI de los Grandes Viajes. Motivación e inspiración en vena.

Sin título

Este domingo hemos estado a unas sesiones de las Jornadas IATI de los Grandes Viajes, y la experiencia no ha podido ser más positiva. Hemos salido que nos salía humo de las orejas de tan trepidante ritmo de ideas y sueños que se han puesto en marcha (de nuevas, o de vuelta).

Por cuestiones familiares, finalmente sólo pudimos acudir a la tres charlas del domingo por la mañana, y realmente nos han sabido a poco, aunque nos han inspirado muchísimo. Nos perdimos seguro grandes historias como la de Irene García y Víctor Cuadrado y su año sabático dando la vuelta al mundo, o las de Guada Araoz o Fabián Barrio viajando en moto, viajando en moto; Juan Alonso (Kapitán Pedales), Antonio Aguilar y su vuelta al mundo en autostop, Juan Ayala (Un celíaco por el mundo), o Paula Gonzalvo haciendo “barcostop”. Mejor no pensamos en lo que nos hemos perdido , porque nos echaríamos a llorar… Mejor incidimos en lo que sí vimos, que aunque fuera poquito, fue del todo inspirador y motivador.

Después de unas cosas y otras, finalmente solo pudimos estar en tres charlas: la de Álvaro Teixeira (Rodamundu), la de Marián Ocaña y Vicente Plédel, y la de la familia Zapp.

Nada más llegar, me dieron en el punto débil. Había un puesto de libros de viajes y de viajeros. Hubo que hacer tremendo ejercicio de contención para no pulirnos allí medio sueldo. Finalmente salimos con el de la familia Zapp, que era el que llevábamos en mente. Y mientras lo ojeábamos, Herman Zapp se nos acercó y nos saludó con un tremendo abrazo, como si fuera nuestro primo el del pueblo, con una cercanía y una naturalidad que nos dejó maravillados.

 

¡Cuánto transmite ese hombre solo con ponerse delante de ti y saludarte!

Estuvimos unos minutos charlando con él, nos firmó el libro y escuchó nuestro proyecto furgonetero, animándonos después a tirar para Latinoamérica sin miedo cuando le dijimos que aunque pensábamos empezar por Europa, era Latinoamérica era nuestro continente más deseado. Luego reflexionamos unos minutos sobre lo difícil que puede llegar a resultar Europa. Ciertamente nosotros lo vemos con algo accesible porque formamos parte del continente y más o menos conocemos sus formas y sus fórmulas, además nos ahorramos muchos papeles, permisos y visados al movernos en nuestra comunidad, pero lo cierto es que hay otras dificultades: es mucho más caro, no siempre es “furgo-friendly”, la acampaña está muy restringida…

Todo eso nos los señalaba Herman con más razón que un santo. Y nuestras cabezas soñando con Latinoamérica a un ritmo frenético con cada palabra que soltaba… en fin. Casi nos lía y nos vamos a embarcar la furgo rumbo Argentina nada más salir de allí, porque nos ofrecía su casa y todo.

 

Fue una conversación breve pero muy reveladora, muy agradable y el tío genial. Un comienzo perfecto.

 

Luego empezó la primera conferencia, la de Álvaro Teixeira y su recorrido Alaska-Usuaia en bici, narrado en su blog Rodamundu. A diferencia de los Zapp, no conocíamos nada de la historia de este chico, y nos quedamos prendados también. Sus fotos hablaban por sí solas, pero su discurso, su manera de contar los momentos buenos y también las dificultades, ayudaban muchísimo a romper ciertos esquemas y bloqueos mentales. Superó barreras brutales, tanto internas y personales, como externas y puramente físicas como lo es perder la documentación. Nos enseñaba las fotos no solo de los lugares preciosos que recorrió, si no también las caras: las de esa gente que le acompañó en el camino, que compartió con él esa aventura de una u otra manera. A todos ellos dedicó su intervención recordando que el viaje aunténtico han sido esas personas, más allá de cualquier paraje o monumento.

 

Todos estos grandes viajeros coincidían en que la gran experiencia del viaje la dan las personas.

Esto me trasladaba (Alba) a algunos años atrás, a una casucha perdida en medio del desierto en Mauritania, en pleno mes de julio. A un montón de horas de insoportable calor acompañadas de unas niñas con las que no compartía idioma, pero que que coreaban entusiasmadas mis canciones de Rocío Jurado mientras yo jugaba con la melfa simulando una bata de cola. Luego ellas cantaron para nosotras una canción que grabé con el móvil que tenía entonces y ya no tengo. No entendí nada de aquella canción, obviamente, y pocas veces la volvía escuchar. Pero la recuerdo perfectamente y cuando la reproduzco en mi cabeza casí puedo escucharlas cantar y se me saltan las lágrimas.

 

Es cierto. El viaje lo hacen las personas que te encuentras.

Álvaro Teixeira se encontró a sí mismo viajando, cuando más perdido estaba, y le cambió la vida. Según decía, cuando se veía en las primeras imágenes de ese viaje, veía un niño a nivel de aprendizajes, de experiencias, de conocimientos vitales. Quiso tirar la toalla y no lo hizo, pasó dificultades que hab´rian llevado a muchos a picar billete de vuelta, pero el viaje le llevó hasta el final entre unas cosas y otras: osos, papeleos, deshidrataciones y demás aventuras, aparte. Su historia es conmovedora y un ejemplazo de superación que no se debe perder nadie. A Jorge sin duda le tocó la fibra como ciclista, pero en sus aventuras hay mucho más que bici y es capaz de llegarle a cualquiera.

 

Después venía una charal guiada con Marian Ocaña y Vicente Péndel. Su historia, un caramelo para cualquier periodista que haya soñado viajar trabajando, contar sus historias de viajes, narrar los sitios. Justo como muchas veces lo soñó Alba. Esta pareja dió la primera vuelta al mundo en 4×4 entre 1999 y 2003, y lo contó en una serie de material documental que mandaban a España con todas las dificultades técnicas y tecnológicas del mundo en la época. Consiguieron para ello patrocinadores, otra hazaña genial y a día de hoy, más difícil aún que entonces (unas dificultades por otras…).

La pareja contó sus momentos de miedo, sus países favoritos, sus rutinas diarias y unm montón de detalles más de una forma muy amena. Después de su primera vuelta al mundo sumaron más de veinticinco años de ciajes, que se dice pronto. Y ahora vuelven a la carga con una nueva expedición que por supuesto seguiremos de cerca. Pronto estrenan web pero la clásica tiene todo el encanto y el sabor de las aventuras que nos contaron que vivieron a lo largo de los años:

 

Y luego venía el que creímos que iba a ser el plato fuerte, claro que después de estas dos charlas magníficas ya nos habíamos dado cuenta de que platos fuertes, lo eran todos.

 

Sí que es verdad que nosotros nos enteramos de estas jornadas a través de los Zapp, pero ahora mismo tenemos claro que volveríamos aunque no estuviesen ellos. Claro que esta vez estaban y fue un auténtico privilegio poder escucharles. Algunas de sus historias ya las habíamos oído, puesto que les seguimos a través de todos los medios y hemos visto vídeos de otras charlas, pero su “directo” supera las expectativas. Son una familia encantadora, del primero al último. Los niños, súper abiertos, no sufrían de ningún tipo de timides escénica y se comían el escenario. Todos ellos hablaban de que lo que más les gusta de vivir viajando es poder hacer muchísimos nuevos amigos. Y ciertamente el viaje para ellos es su propia vida, no conocer otra fórma, ya que todos nacieron en ruta y en diferentes países: EEUU, Canadá, Australia y Argentina.

Los padres, son otra historia. Una pareja de soñadores enamorados entre sí y de la vida. De esta gente que te cuesta creer a veces, porque estamos tan metidos en nuestras grises monotonías y costumbrismos que cuando alguien brilla, nos genera desconfianza. Sin embargo ellos no dan desconfianza alguna, sino todo lo contrario: transmiten confianza a cada palabra, confianza en que los sueños están para ser cumplidos, confianza en los seres humanos que consideran buenos, confianza en que todo está a favor de un sueño y en que el mundo es para los soñadores. Confianza en el futuro, con la vista siempre en el presente.

Ya hemos empezado su libro y podemos declararnos enganchados a su historia, pero sobretodo a su filosofía de vida. Viajes o no, la experiencia de esta familia siempre te servirá, te insuflará esperanza, ganas de ir a por aquello que quieres en la vida, ansia de ser tu mismo y de romper cualquier barrera que se te ponga en medio para ello.

Con ellos acababan unas sesiones maravillosamente inspiradoras de las que hemos salido con un subidón exagerado y decenas de ideas sobre cómo hacer crecer nuestro propio proyecto.

 

 

Queremos hacer un gran viaje, y tenemos una hoja de ruta que elaborar, por delante.

No tenemos prisa, queremos ver crecer este sueño poco a poco, llenando el cuentakilómetros de nuestra furgo escapada a escapada, finde a finde, vacaciones a vacaciones, hasta que nos sintamos totalmente preparados.

Y después, si pasa el tiempo y este sueño crece y se hace fuerte, lo haremos.

Cuando decimos “si pasa el tiempo” no nos referimos a una eternidad… permaneced atentos porque algo grande va a cocerse en Tres en Furgo en los próximos meses.

A donde llegaremos sólo lo decidirán nuestras propias fuerzas, nuestras ilusiones, nuestra capacidad para soñar alto y escapar de las barreras mentales que aún tenemos. Esto lleva tiempo, pero no eternidades.

 

Como dice Herman Zapp: cada uno de nosotros siempre es capaz de cumplir lo que sueña, porque nuestro corazón no sería capaz de soñar algo que no podríamos hacer. Para recordarnos esto a cada paso adelante en nuestro sueño viajero, nos quedará el aprendizaje de estas jornadas, y un libro mágico con una más mágica dedicatoria:

Diseño sin título

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Tres en Furgo

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